
Andrés Ferrer, conocido en la escena como “One Pelón”, se ha consolidado este 2026 como una de las figuras más prometedoras del breaking chileno con proyección internacional. Su enfoque en el entrenamiento de alto rendimiento, combinado con un respeto profundo por los fundamentos del baile, lo han llevado a destacar en competiciones de elite. Sin embargo, su historia es la de un b-boy que no olvida sus raíces en los talleres comunitarios de Santiago, donde aprendió que el breaking es tanto una disciplina física como una forma de resistencia espiritual y social.
El entrenamiento de One Pelón para este año incluye un estudio detallado de la musicalidad, entendiendo que el b-boy no solo ejecuta movimientos atléticos, sino que debe bailar la música. Esta distinción es fundamental para los jueces internacionales, quienes valoran la conexión del bailarín con los “breaks” del DJ. Andrés se prepara para representar a Chile en torneos internacionales, llevando consigo un estilo que mezcla la fuerza de los “power moves” con la fluidez y creatividad del “footwork” nacional, una combinación que ha sido elogiada en diversos foros especializados.
El camino hacia la profesionalización del breaking en Chile ha sido largo, y figuras como One Pelón son la punta de lanza de una generación que busca ser reconocida como atletas y artistas por igual. Su rutina diaria incluye horas de práctica técnica, preparación física y análisis de videos de los pioneros del Bronx para entender la evolución de cada paso. A pesar de su juventud, demuestra una madurez que le permite entender que el éxito en el breaking no es solo ganar batallas, sino inspirar a otros jóvenes a encontrar en la danza un propósito de vida.
Para hiphopchileno.cl, seguir la carrera de Andrés es fundamental para dar cobertura a la rama del baile. El breaking está viviendo un momento histórico de visibilidad mundial, y Chile tiene el talento necesario para competir al más alto nivel. La noticia de One Pelón es una invitación a la comunidad a apoyar a sus b-boys y b-girls, reconociendo el esfuerzo y la pasión que hay detrás de cada vuelta en el suelo y cada congelada, manteniendo viva la llama del elemento más físico de la cultura Hip Hop.